Cual es la definición “técnica” de esta palabra?

“La resiliencia se define como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas.”

Sin embargo, el concepto ha experimentado importantes cambios desde la década de los 60. En un principio, se interpretó como una condición innata, luego se enfocó en los factores no sólo individuales, sino que también familiares, comunitarios y, actualmente, culturales.

Los investigadores del siglo XXI entienden la resiliencia como un proceso comunitario y cultural, que responde a tres modelos que la explican: un modelo «compensatorio», otro «de protección» y por último uno «de desafío»

Porque se define la resiliencia como una de las cualidades  importantes de las personas “emergentes” y que tienen suceso?

El psiquiatra y psicoanalista Boris Cyrulnik divulgó este concepto que extrajo de los escritos de John Bowlby :

Es un término que se toma de la resistencia de los materiales que se doblan sin romperse para recuperar la situación o forma original. Por ejemplo un arco que se dobla para lanzar una flecha, o los juncos bajo la fuerza del viento. Cuando un sujeto o grupo es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por estos.

Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías, como lo hace la psicología tradicional. El concepto de resiliencia se corresponde aproximadamente con el término «entereza». Es superar algo y salir fortalecido y mejor que antes.

La resiliencia es la capacidad de afrontar la adversidad. Desde la Neurociencia se considera que las personas más resilientes tienen mayor equilibrio emocional frente a las situaciones de estrés, soportando mejor la presión. Esto les permite una sensación de control frente a los acontecimientos y mayor capacidad para afrontar retos.

Esa capacidad de resistencia se prueba en situaciones de estrés, como por ejemplo el debido a la pérdida inesperada de un ser querido, al maltrato o abuso psíquico o físico, a prolongadas enfermedades temporales, al abandono afectivo, al fracaso, a las catástrofes naturales y a las pobrezas extremas.

Podría decirse que la resiliencia es la entereza más allá de la resistencia. Es la capacidad de sobreponerse a un estímulo adverso.

La resiliencia se construye, y hay ejercicios que Neurociencia nos pasa .

Os pongo algunos conceptos de “comportamiento” para aumentar vuestra resiliencia, vivir mejor y con objetivos.

COMPORTAMIENTOS:

1. Establecer vínculos con otras personas

Es importante tener una buena relación con familiares cercanos, amigos y otras personas. Aceptar ayuda y apoyo de aquellas personas que se preocupan por ti y que están dispuestas a escucharte fortalece la resiliencia. Para algunas personas, ser miembros activos de grupos cívicos, organizaciones religiosas o cualquier otro grupo local brinda apoyo social y puede ayudar a recuperar la esperanza. Ayudar a otras personas cuando atraviesan momentos difíciles también puede beneficiar a quien brinda la ayuda.

2. No considerar que la crisis es un problema insuperable

No puedes cambiar el hecho de que ocurran situaciones altamente estresantes; pero sí puedes cambiar la forma en que interpretas estas situaciones y cómo responder ante ellas. Trata de ver más allá del presente cómo las circunstancias pueden ser un poco mejor en el futuro. Observa las formas, aunque sean leves, con las que ya te sientas un poco mejor a medida que atraviesas situaciones difíciles.

3. Aceptar que el cambio forma parte de la vida

Es posible que, por situaciones adversas, ya no se puedan alcanzar algunas metas. Aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar puede ayudarte a centrarte en las circunstancias que sí puedes modificar.

4. Avanzar hacia las metas

Traza metas posibles. Haz algo de forma regular, aún si parece un logro pequeño, que te permita avanzar hacia tus metas. En lugar de centrarse en tareas que parecen imposibles de realizar, pregúntate: “¿Qué cosa sé que puedo lograr hoy y que me ayude a avanzar en la dirección en la quiero ir?”

5. Actuar con decisión

Enfrenta las situaciones adversas tanto como te sea posible. Actúa con determinación en lugar de distanciarse completamente de los problemas y el estrés, y desear que simplemente desaparezcan.

6. Buscar oportunidades para conocerse mejor a uno mismo

Muchas veces, las personas aprenden algo nuevo de sí mismas y se dan cuenta de que han crecido en algún sentido, como consecuencia de su lucha ante las pérdidas con las que las enfrenta la vida. Muchas personas que han sufrido tragedias y situaciones adversas han afirmado que tienen mejores relaciones, mayor sentido de fortaleza personal, incluso cuando se sienten vulnerables, una autoestima más alta, espiritualidad más desarrollada y aprecio más intenso por la vida.

7. Cultivar la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en tus instintos te ayudan a desarrollar la resiliencia..

Cultivar la confianza en tu capacidad para resolver problemas y confiar en tus instintos te ayudan a desarrollar la resiliencia.

8. Poner las cosas en perspectiva

Aún cuando afrontas situaciones muy dolorosas, trata de ver la situación estresante en un contexto más amplio y mantén una perspectiva a largo plazo. Evita exagerar la situación.

9. Mantener una actitud positiva

Una actitud positiva te permite esperar que pasen cosas buenas en tu vida. Trata de visualizar lo que quieres, en lugar de preocuparte por lo que temes.

10. Cuidarse

Presta atención a tus propias necesidades y sentimientos. Realiza actividades que disfrutes y que te relajen. Haz ejercicio físico de forma regular. Cuidarte te ayuda a mantener tu mente y cuerpo en excelentes condiciones para atravesar situaciones que requieran tu capacidad de recuperación.

11. Buena alimentación.

Recientes estudios han demostrado también un vínculo entre una alimentación saludable y menores tasas de depresión. No hace falta volverse un talibán de lo sano, pero una dieta variada, equilibrada y que huya de los alimentos “menos sanos”, nos ayuda a estar mejor dispuestos para hacer frente a las demandas del día a día.

12. Sentir que la vida tiene un propósito.

Es posible que seas alérgico a todo aquello que suene a espiritualidad, pero has de saber que las personas que tienen un sentido de trascendencia, son más felices y viven más años. Creer que lo que hacemos sirve a una causa mayor que nosotros mismos, nos ayuda a sentir que hay un propósito por el que vivir. Y eso nos da más fuerza. Elige tu causa, si buscas verás que hay una para cada tipo de persona.

Otras formas…

Otras formas de fortalecer la capacidad de recuperación pueden ser útiles. Por ejemplo, algunas personas ponen por escrito sus pensamientos y sentimientos más profundos en relación con situaciones estresantes o traumáticas que vivieron. Lo ejercicios espirituales y de meditación ayudan a algunas personas a establecer vínculos y recuperar la esperanza.

Lo importante es identificar las formas que pueden llegar a funcionar bien para ti como parte de tu propia estrategia personal para fomentar la capacidad de resiliencia.