He tenido, yo creo, una suerte inmensa. He vivido la mayor parte de mi tiempo, en una edad de 5 a 18 a├▒os, con mis abuelos.

Eso ya desde hace tiempo. ­čÖé

Ellos me han ense├▒ado casi todo, he tenido que vivir con ellos a causa de una serie de decisiones familiares, de “necesidades” familiares. Y como dice el proverbio “no todo mal viene para hacer da├▒o”.

Ah! los proverbios, de esto os quer├şa hablar.

Con el pasar del tiempo utilizado para mi formaci├│n de entrenador y coach, me daba cada vez cuenta que los conceptos exprimidos por estos grandes formadores y ponentes, estaba incluido, escondido, encriptado en los proverbios que me hab├şan ense├▒ado mis abuelos.

Parece una afirmaci├│n simple y minimalista. Ha llegado a mi mente despu├ęs de un trabajo de an├ílisis, de estudio, de “atenci├│n” a las palabras, a los conceptos, a los cursos, las estrategias de Marketing, y todo lo que rodea mi mundo de formador asesor, coach, entrenador. Y he llegado a entender, por primera cosa, como han llegado nuestros abuelos a las mismas conclusiones sin estudiar tanto. Y, por segundo, afirmar como personalmente creo poder definir que la vida es verdaderamente simple.

Mis abuelos han tenido que “vivir” un periodo hist├│rico importante: dos guerras mundiales, dos reconstrucciones, una serie de cambios sociales, pol├şticos, financieros y tecnol├│gicos incre├şbles. Han pasado por emigrar a pa├şses desconocidos, sin tener la ventaja que tenemos ahora de la globalizaci├│n de informaciones.

En todo este tiempo, han tenido hambre y han tenido que trabajar mucho para conseguir apagarla!

Han tenido pocas distracciones, y partes de tiempo libre rellenados de amigos, parientes, “escuchando” sus historias. Han puesto atenci├│n cotidiana a sus vidas, su salud, para “sentir” lo que pasaba a su alrededor y en su interior. Cosas verdaderamente importantes para ellos. Han vivido la tierra, los eventos atmosf├ęricos (se han dado cuenta que muchos de ellos se recuerdan cu├índo y cu├ínto ha llovido, nevado o hecho tempesta en los a├▒os pasados?) y los eventos hist├│ricos.

Han “probado” cada minuto la vida, registrando todo y analizando, verificando que las cosas pasan no solo una vez, sino varias veces en la vida. Han “recordado” para las generaciones futuras, casi siempre sin nuestro ego├şsmo casi siempre tan manifiesto, pas├índonos con sabidur├şa y amor todo su conocimiento.

Un conocimiento verdadero, encriptado, silente, condensado tan f├ícil de memorizar as├ş como de aplicar. Y nuestra memoria.

A veces veo a estas personas mayores y la comparo a nuestros datos inform├íticos: si no los cuidamos, si no le prestamos atenci├│n, si no entendemos lo que nos dicen, estamos desperdiciando un tesoro, que un d├şa u otro, se puede cancelar y no tendremos mas acceso a ellos.

Si, lo se, es todo muy rom├íntico … veis como la vida es f├ícil y todo lo nuevo y lo viejo se parece tanto? ­čÖé